Institucional
Historia
 

El 18 de enero de 1887, el Poder Ejecutivo de la jóven provincia de Buenas Aires crea la Biblioteca Pública Provincial con el objetivo de reunir un archivo bibliográfico documental que constituya el germen de futuras investigaciones en las diferentes áreas de producción de conocimientos.

El 12 de agosto de 1905, por Ley-Convenio nº 4699 entre el Gobierno de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, siendo Ministro de Instrucción Pública de la Nación Joaquín V. Gonzalez, pasa a ser propiedad de la Nación, integrando la recientemente creada Universidad Nacional de La Plata, insertándose así en la comunidad como parte activa de su historia. Tenía ya alto prestigio como Biblioteca Provincial , con un caudal bibliográfico de 41.000 volúmenes, incluyendo la Colección Cervantina de notable significación.

Su carácter de Biblioteca Pública, en el ámbito de la Universidad, diversifica y amplía el espectro de usuarios a todos los sectores de la comunidad que deseen utilizarla. Tiene a su cargo la organización, conservación y difusión de la información a través de servicios bibliotecarios tradicionales. Su constante adaptación al cambio ha hecho posible la puesta en marcha de nuevos servicios de información producto de la incorporación de nuevas tecnologías informáticas.

A lo dicho debemos agregar que la Biblioteca Pública es un ámbito cultural y por lo tanto está presente en la comunidad realizando actividades de extensión (exposiciones, jornadas, congresos, conciertos, etc.) que nuclean a destacadas personalidades del ámbito nacional e internancional.

Como Biblioteca de la Universidad, encauza sus servicios con el propósito de apoyar la labor académica, mediante la asistencia al ámbito de grado y de posgrado en la generación de nuevos conocimientos.

Asumiendo su rol de Biblioteca Central de la Universidad, que históricamente le ha sido conferido, esta Institución organizó manualmente el Catálogo Colectivo de Libros de las Bibliotecas de la Universidad Nacional de La Plata, mediante la recepción y posterior ordenamiento de las fichas enviadas por cada unidad participante. A comienzos de la década del 90, avizorándose las posibilidades que la informática ofrecía en el procesamiento de la información, la regularidad de los aportes de las bibliotecas fue paulatinamente decreciendo, en espera de que las nuevas técnicas informáticas facilitaran la normalización definitiva del Catálogo Colectivo.

En mayo de 1998, el entonces Presidente de la Universidad aprobó el Proyecto de Organización del Catálogo Centralizado Automatizado de Libros, autorizándose a la Biblioteca Pública a requerir la participación de las distintas Unidades Académicas, a través de las bibliotecas dependientes de cada una de ellas.

Desde entonces, esta Institución tiene a su cargo la coordinación general, planificación y asistencia técnica a las bibliotecas participantes.

En noviembre de 2001 la puesta en marcha del Proyecto Roble de Bibliotecas de la UNLP permitió, no solo avanzar notablemente en la integración de fondos bibliográficos a través del desarrollo de catálogos colectivos en línea, sino, y fundamentalmente, comenzar a delinear proyectos y políticas generales con la participación activa de todas las bibliotecas de la UNLP. La gestión consultiva-participativa ha permitido concretar el objetivo de fortalecer la imagen institucional del conjunto de bibliotecas de la Universidad Nacional de La Plata como un todo armónico.

Producto visible de dicho esfuerzo es el Portal Roble (www.roble.unlp.edu.ar). En él pueden consultarse, entre otras cosas, los catálogos colectivos en línea de libros, revistas, tesis (OPAC´s Roble) de las bibliotecas cooperantes de la UNLP; el directorio de bibliotecas de la UNLP que permite acceder a cada biblioteca en particular; el Anuario Estadístico 2001 de Bibliotecas de la UNLP, con indicadores de gestión estandarizados a nivel internacional.

La Biblioteca Pública de hoy tiene un rol emergente en la sociedad del conocimiento. Debe ser un espacio facilitador y generador de servicios informacionales adecuados a las necesidades generales, específicas y de recreación de los usuarios. Debe ser parte activa en la alfabetización de usuarios, capacitándolos en el uso de nuevas tecnologías informacionales. Debe ser un espacio abierto a todas las expresiones culturales.

En definitiva queremos ser parte activa de la sociedad y en ello estamos volcando todos nuestros esfuerzos.

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